Con Glengarry Glen Ross, Mamet
nos comparte un texto cargado de significados (más bien el
subtexto es lo que nos da esos significados, aunque a veces esto es expresado
verbalmente por los personajes). En él, abundan los temas característicos y
propios de Mamet, temas como la reflexión sobre el sueño Americano (y la decepción
sobre éste), la idea de la vida como selva, el capitalismo... Pero todos ellos
aparecen entremezclados en el texto. Texto, del que además se puede sacar una
auto-reflexión moral: ¿podemos ser felices fuera de la ética?
En el texto nos encontramos una
serie de personajes que aunque en un principio parecen muy diferentes, tienen
algo en común: trabajan en una empresa inmobiliaria. Y no sabemos absolutamente
nada más de su vida personal excepto que trabajan en lo ya mencionado. ¿Por qué
presentar a los personajes de esta manera? Quizá para reafirmar la idea de la
deshumanización de la sociedad capitalista: en su vida, lo único importante es
su trabajo. Por eso sólo dos espacios son mencionados, el lugar de trabajo, y
el restaurante. Lugares conectados a través de las relaciones entre los
personajes, puesto que en el restaurante sólo hablan de trabajo y podemos
deducir que es un sitio habitual al que van estos trabajadores. Al no conocer
nada más de su vida (su esfera personal), nos da la impresión de que no tienen
nada real por lo que luchar, simple y llanamente el hecho de ganar dinero es lo
que les motiva y les impulsa a levantarse por las mañanas. De este modo, para
reforzar esta idea, un incentivo es introducido para aumentar la competitividad
en la empresa, y a su vez, para premiar a los mejores vendedores: todos están
compitiendo por ser el que más ventas consiga para ganar un premio, un
Cadillac. Lo que nos lleva a la idea de la selva. La selva es la sociedad
capitalista, dominada por la violencia, la competitividad, la lucha por
aplastar al de al lado, la desconfianza... Todo esto provocando que los
individuos sean meros supervivientes en dicha selva. Para lograr la
supervivencia necesitan no fiarse de nadie, quedando así reducidos a animales
que no confían en nadie, que no establecen relaciones reales con nadie. Nuestros
personajes son animales envueltos en una lucha a cuchillo (que casualmente es
el segundo premio del concurso) por conseguir los 'contactos'. Personas a las
que venderles las viviendas, simplemente medios en su ansiado fin.
Respecto a esto llegamos entonces a otra
idea dentro de la 'ética del capitalismo'. Al igual que observamos que los
personajes son sólo conocidos por su trabajo (se presentan de este modo
alienados, cómo antes mencionado, deshumanizados, despersonalizados), que se
animalizan dentro de la selva-sociedad, también debemos ser capaces de reconocer
que se realiza una cosificación de dichos personajes. Los individuos y las
relaciones de nuestros personajes con sus clientes, entendidos como simple
mercancía, son simplemente medios para conseguir más dinero y más poder, para
no ser el último en la lista, para no ser despedido y ganar el Cadillac. Si
Maquiavelo leyera este teatro se sentiría orgulloso de su más sentido literal: 'el
fin justifica los medios'. Lo que importa es ganar dinero, lo que importa es
vender, ser el primero, a toda costa, ¿qué importa timar a la gente? ¿Qué
importa si Lingk se gana una buena disputa con su mujer por haber sido engañado
por Roma? ¿Qué le importa todo a esto a Roma, si él sólo quiere ganar el
Cadillac? Pero no, no puede ganar el Cadillac, porque alguien ha robado los
contactos, y eso le cabrea, porque él iba el primero en la lista. Porque él
había engañado a mucha gente, y por supuesto se merecía el Cadillac. Entonces,
la selva se intensifica, ¿quién habrá robado los contactos? No te puedes fiar
de nadie si quieres sobrevivir, si quieres ganar.
Con esto, el autor trata de jugar
con nosotros, de introducirnos en la trama e engaños y traiciones.
Anteriormente habíamos atendido a una conversación entre Aarnow y Moss en el
restaurante en la que hablaban sobre un plan para robar los contactos, quedando
Moss como encargado de realizar tal tarea. Al desvelarse que se han robado
dichos contactos, el espectador cree que ha sido Moss, pero surgen dudas,
nosotros también dudamos, nos introducimos en dicha selva y ya no sabemos en
cuál de los personajes confiar. En este
mundo sociedad-selva, no existen los amigos, y quiere que nos demos cuenta.
Asistimos además al intento de Lingk de seguir el consejo de su mujer y acabar
con el timo de Roma. Éste a su vez, cuenta con la ayuda de su amigo Levene para
tratar de evitar dicha conversación con Lingk, pero todo sale mal porque
Williamson lo estropea todo, porque Williamson no es un buen amigo, porque sólo
piensa en sí mismo (le dice Roma, porque claro, él solo piensa en el bienestar de
sus clientes). Tras creer que Levene es un buen amigo, porque ha ayudado a Roma
a continuar con su venta, a mantener su dinero, descubrimos que ha sido él
quien ha robado los contactos, y parece ser que Roma no es capaz de hacerse a
la idea. Somos conscientes entonces de que se paga un precio muy alto por
pertenecer a esta selva-sociedad. Vemos una vez más que nuestros 'amigos' no
son merecedores de nuestra confianza, por lo que dejan de ser amigos, por lo
que dejamos de confiar en ellos, y pasamos a competir contra ellos.
Comprendemos que estamos inmersos en esta red de relaciones sólo por interés,
por lo que no podemos ser felices. Podemos tener dinero, éxito, podemos
conseguir el Cadillac, pero nunca llegaremos a ser felices: la ética
capitalista ataca de nuevo.
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