martes, 26 de abril de 2016

#9

Con Glengarry Glen Ross, Mamet nos comparte un texto cargado de significados (más bien el subtexto es lo que nos da esos significados, aunque a veces esto es expresado verbalmente por los personajes). En él, abundan los temas característicos y propios de Mamet, temas como la reflexión sobre el sueño Americano (y la decepción sobre éste), la idea de la vida como selva, el capitalismo... Pero todos ellos aparecen entremezclados en el texto. Texto, del que además se puede sacar una auto-reflexión moral: ¿podemos ser felices fuera de la ética?

            En el texto nos encontramos una serie de personajes que aunque en un principio parecen muy diferentes, tienen algo en común: trabajan en una empresa inmobiliaria. Y no sabemos absolutamente nada más de su vida personal excepto que trabajan en lo ya mencionado. ¿Por qué presentar a los personajes de esta manera? Quizá para reafirmar la idea de la deshumanización de la sociedad capitalista: en su vida, lo único importante es su trabajo. Por eso sólo dos espacios son mencionados, el lugar de trabajo, y el restaurante. Lugares conectados a través de las relaciones entre los personajes, puesto que en el restaurante sólo hablan de trabajo y podemos deducir que es un sitio habitual al que van estos trabajadores. Al no conocer nada más de su vida (su esfera personal), nos da la impresión de que no tienen nada real por lo que luchar, simple y llanamente el hecho de ganar dinero es lo que les motiva y les impulsa a levantarse por las mañanas. De este modo, para reforzar esta idea, un incentivo es introducido para aumentar la competitividad en la empresa, y a su vez, para premiar a los mejores vendedores: todos están compitiendo por ser el que más ventas consiga para ganar un premio, un Cadillac. Lo que nos lleva a la idea de la selva. La selva es la sociedad capitalista, dominada por la violencia, la competitividad, la lucha por aplastar al de al lado, la desconfianza... Todo esto provocando que los individuos sean meros supervivientes en dicha selva. Para lograr la supervivencia necesitan no fiarse de nadie, quedando así reducidos a animales que no confían en nadie, que no establecen relaciones reales con nadie. Nuestros personajes son animales envueltos en una lucha a cuchillo (que casualmente es el segundo premio del concurso) por conseguir los 'contactos'. Personas a las que venderles las viviendas, simplemente medios en su ansiado fin.
           
            Respecto a esto llegamos entonces a otra idea dentro de la 'ética del capitalismo'. Al igual que observamos que los personajes son sólo conocidos por su trabajo (se presentan de este modo alienados, cómo antes mencionado, deshumanizados, despersonalizados), que se animalizan dentro de la selva-sociedad, también debemos ser capaces de reconocer que se realiza una cosificación de dichos personajes. Los individuos y las relaciones de nuestros personajes con sus clientes, entendidos como simple mercancía, son simplemente medios para conseguir más dinero y más poder, para no ser el último en la lista, para no ser despedido y ganar el Cadillac. Si Maquiavelo leyera este teatro se sentiría orgulloso de su más sentido literal: 'el fin justifica los medios'. Lo que importa es ganar dinero, lo que importa es vender, ser el primero, a toda costa, ¿qué importa timar a la gente? ¿Qué importa si Lingk se gana una buena disputa con su mujer por haber sido engañado por Roma? ¿Qué le importa todo a esto a Roma, si él sólo quiere ganar el Cadillac? Pero no, no puede ganar el Cadillac, porque alguien ha robado los contactos, y eso le cabrea, porque él iba el primero en la lista. Porque él había engañado a mucha gente, y por supuesto se merecía el Cadillac. Entonces, la selva se intensifica, ¿quién habrá robado los contactos? No te puedes fiar de nadie si quieres sobrevivir, si quieres ganar.


            Con esto, el autor trata de jugar con nosotros, de introducirnos en la trama e engaños y traiciones. Anteriormente habíamos atendido a una conversación entre Aarnow y Moss en el restaurante en la que hablaban sobre un plan para robar los contactos, quedando Moss como encargado de realizar tal tarea. Al desvelarse que se han robado dichos contactos, el espectador cree que ha sido Moss, pero surgen dudas, nosotros también dudamos, nos introducimos en dicha selva y ya no sabemos en cuál de los personajes confiar.  En este mundo sociedad-selva, no existen los amigos, y quiere que nos demos cuenta. Asistimos además al intento de Lingk de seguir el consejo de su mujer y acabar con el timo de Roma. Éste a su vez, cuenta con la ayuda de su amigo Levene para tratar de evitar dicha conversación con Lingk, pero todo sale mal porque Williamson lo estropea todo, porque Williamson no es un buen amigo, porque sólo piensa en sí mismo (le dice Roma, porque claro, él solo piensa en el bienestar de sus clientes). Tras creer que Levene es un buen amigo, porque ha ayudado a Roma a continuar con su venta, a mantener su dinero, descubrimos que ha sido él quien ha robado los contactos, y parece ser que Roma no es capaz de hacerse a la idea. Somos conscientes entonces de que se paga un precio muy alto por pertenecer a esta selva-sociedad. Vemos una vez más que nuestros 'amigos' no son merecedores de nuestra confianza, por lo que dejan de ser amigos, por lo que dejamos de confiar en ellos, y pasamos a competir contra ellos. Comprendemos que estamos inmersos en esta red de relaciones sólo por interés, por lo que no podemos ser felices. Podemos tener dinero, éxito, podemos conseguir el Cadillac, pero nunca llegaremos a ser felices: la ética capitalista ataca de nuevo. 

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