Litoral nos habla de cómo Wilfrid
realiza un viaje. Pero no solamente un viaje literal, sino un viaje iniciático.
En su camino, viaja hacía lo profundo de sí mismo, a la vez que realiza el
viaje externo, hace un viaje interno hacia su interior. Relata los resultados
desoladores de la guerra del Líbano; de cómo él, acomodado en Europa, hace un
viaje hacía sus raíces, descubriendo lo olvidado, lo perdido.
Wilfrid quiere
enterrar a su padre, pero no un entierro cualquiera, quiere encontrar un sitio
adecuado para él, quiere darle una sepultura digna en su país natal. El litoral
es una división, una frontera entre opuestos: entre la vida y la muerte, es el
abismo. Realmente, en esta obra, esa frontera, ese límite, está siendo
traspasado. Los muertos y los vivos, la fantasía y la realidad, todo convive en
un mismo sitio. Esto genera una serie de situaciones que nos recuerdan a lo que
hacía Dante en su Divina Comedia, creando situaciones grotescas. De este modo,
Litoral simboliza a su vez la ruptura de las fronteras. El litoral, el mar, es
el lugar donde finalmente Wilfrid deja a su padre. En la eternidad.
Wilfrid, en
sí, realiza una Odisea; él es nuestro Ulises. El texto de Mouawad está repleto
de referencias a la mitología, y esta no puede pasar desapercibida. Wilfrid es
nuestro héroe tratando de darle sagrada sepultura a su padre. Es su forma de
honrarle, ya que no puede enterrarlo junto a su madre. En su viaje, se
encuentra con diversos individuos, que de un modo u otro le ayudan, conversan
con él y le acompañan. Aquí se ve clara la ley de la hospitalidad (compañeros es compartir el pan), que
perdura en su tierra natal a pesar de estar en guerra. Esto está reflejado
también en la Odisea: al pasar Ulises por distintos pueblos, los habitantes
están obligados a darle de comer, pues no hacerlo es pecado. Así, con la idea
de viaje y la de hospitalidad, podemos establecer conexiones y similitudes
entre la historia de Wilfrid y la de Ulises.
Al avanzar
la trama, como he mencionado anteriormente, se nos van presentando diversos personajes.
Estos personajes perdidos, se unen, narrando poco a poco sus tragedias, logrando
sus catarsis peculiares y personales.
Uno de ellos es Wazaam, que podemos identificar
con un 'chamán', si se tratase de una tribu, pero como estamos estableciendo una
relación con la mitología, se asemeja más a un adivino, concretamente a
Tiresias. Tiresias fue un adivino ciego de la ciudad de Tebas, y suele aparecer
en la mayoría de las historias que se cuentan sobre Tebas. Además, lo conocemos
porque fue el que reveló la verdad a Edipo, aparece en la Odisea y en la
historia de Antígona. Estas tres historias clásicas aparecen en la obra de
Mouawad de una forma u otra, por lo que Tiresias, disfrazado de Wazaan, es una
forma de conectarlas todas. A parte de adivino, se le conocía como mediador
entre hombres y mujeres, pues este es el papel que representa ahora Wazaan en
nuestra historia. Ambos son ciegos, y en cierto modo, la ceguera siempre está
representada para reflejar una visión más clara y verdadera de las cosas, por
eso cuando este personaje es introducido, el título de la escena es: El ciego que lee en plena noche. En este
mismo capítulo, este personaje, también hace referencia a otra historia
clásica: la de Aquiles. Aquí Wazaan adopta la voz de Príamo, padre de Héctor.
Es un grito desesperado hacia Aquiles, para que tenga piedad de el hombre que
ha asesinado, su hijo Héctor. Todo esto conecta también con la idea de una
sepultura sagrada y digna, y la relación padre-hijo que se trata en la obra: 'Acuérdate de tu padre, Aquiles semejante a
los dioses, y escucha mi quejido. Yo tenía un hijo que nos protegía a mí y a
nuestra ciudad, ayer lo mataste. Era Héctor. Y por él, hoy llego a las naves de
los aqueos para reclamar su cadáver. Respeta a los dioses Aquiles, ten piedad
de mí y acuérdate de tu padre.'
Tras esto, un
nuevo personaje es introducido: Simone. Es una mujer que canta y grita: 'En el cruce de caminos, ahí puede estar el
otro!'. En varias ocasiones es descrita como: '[...] dicen que eres fea, gorda, que eres tonta y mala. [...] También
la gente me decía que eras una viciosa, porque cantabas a todo pulmón. [...] Y
la gente me lo repitió: ¡la chica del pueblo de arriba, con su voz, hace que la
gente se pierda!.' Esta descripción es bastante literal y nos recuerda sin
ninguna duda a las sirenas. Mujeres mitad pájaro mitad humana, que cantaban
para atraer a los marinos hacia las rocas para causarles su muerte, y que
irremediablemente, se volvían locos. Así pues, Simone se convierte en la
representante de las sirenas en nuestra historia.
Siguiendo
con esta idea del cruce de caminos, que Simone canta, nos es presentado otro
personaje: Amé. La relación de este personaje con la mitología es bastante
clara: se trata de Edipo. Principalmente, él se encuentra en el cruce de
caminos. Además, conforme avanza la historia, descubrimos que su padre está
muerto, y que además, él fue quien le mató: 'Sí, lo maté. A mi padre. Lo mate
en la oscuridad. [...] Porque no lo reconocí. No reconocí el rostro de mi padre. [...] Regresaba al final de la noche y vi a un
hombre encapuchado; dio un paso hacia mí, levantando un brazo. Disparé. ¡Me
lancé, cuchillo en mano, a la garganta, luego al flanco y para acabar tres
golpes al corazón! [...] Mi madre me vio de lejos y al verme se puso a gritar,
a llorar, se puso a correr, loca, sorda a las llamadas... [...] Se precipitó
hacia el abismo y se aventó.' Esto relata, de casi una manera evidente, la
tragedia de Edipo Rey, que asesinó a su padre en un cruce de caminos, sin darse
cuenta de que era él, y después se acostó con su madre.
La lista no
acaba aquí, sino que nos encontramos con otro personaje que también hace
referencia a la mitología y a las tragedias clásicas: Antígona. En este caso se
trata de Joséphine, un personaje que conocemos ya bien avanzada la novela. Este
personaje es introducido relatando nombres, recita una y otra vez los directorios
de nombres de los pueblos. Lo hace porque los cementerios están llenos, no
caben más muertos, por lo que no pueden ser enterrados, y parece que si no
tienen una sepultura digna y sagrada, no se puede pasar página. Por eso ella
hace memoria de esos nombres. La memoria se necesita para enterrar las cosas
que están mal enterradas. Con ese listado, nuestra Antígona hace referencia a
todo esto, para que de alguna forma queden enterrados, y a la vez, se haga
justicia. Por esto Wazaan, la llamó Antígona, aunque nuestro personaje no
alcanzara a entender por qué.
Finalmente, hay otra referencia,
aunque no muy notoria al mundo mitológico. Hacia el final de la novela, en el
capítulo El Horizonte, uno de los personajes hace mención a un mito: '¡Mira Wilfrid, nos bañamos, el agua estaba
tan caliente! ¡Hasta Amé no pudo resistirse a su llamada y sumergió su cabeza
en la espuma! Al enterrar a este cuerpo, estamos a punto de dale vuelta a la
vida.' En este momento, iban a dejar al padre de Wilfrid en el mar, en el
litoral, la división entre la muerte y la vida, pero decidieron bañarse, y se
sintieron renacer en la espuma. Esto nos lleva al nacimiento de Afrodita,
nacida de la espuma después de que Crono castrase a Urano. Con esto, volvemos a
observar el contraste que se hace en la obra entre la vida y la muerte, pero a
su vez, cómo ambas conviven, como si de un permanente litoral se tratase.
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