miércoles, 24 de febrero de 2016

#3

24 de Febrero de 2016.
Creo que este día se me va a quedar grabado (dramatizando un poco) para siempre.
Es el día en el que me inundó el miedo, me cegó, y ya no supe qué más hacer.
Cuesta tanto hacer lo correcto cuando no sabes realmente qué es 'lo correcto'.
Cuesta tanto no tener miedo.
No tener miedo a lo desconocido, a viajar, a irte un año entero fuera y dejar todo atrás.

Cuesta mucho.
Y duele mucho.

Cuesta porque da mucho miedo. No saber nada, no conocer nada, no conocer a nadie, no tener nadie allí, no dominar el idioma perfectamente.

Duele porque dejas todo aquí. Duele porque quizá los recursos económicos no sean suficientes, duele porque, si de verdad lo quiero, lo van a tener que pasar todos muy mal por mi culpa. Lo vamos a tener que pasar todos muy mal.

Pero, ¿no es esto lo que siempre he querido? ¿No es esto por lo que siempre he estado luchando? ¿No es esto por lo que me he quedado noches en casa sola, estudiando? ¿No es esto por lo que tanto me he esforzado en aprender bien un idioma? ¿No es esto lo que me va a ayudar a ser realmente quien yo quiero, y a conseguir lo que quiero?

No.

No.

No,

no lo sé.

Puede que el miedo pueda más que todo esto, y solo me esté jugando una mala pasada. Pero hace tiempo que lo pienso, y todo me angustia tanto que ya no sé qué hacer.
No me veo capaz de crecer. ¿Cómo voy a poder crecer en un país distinto?
No sé lo que quiero hacer después. ¿Y si lo descubro allí?
Pero, ¿y si pierdo todo allí?
Pero, ¿y si gano mucho más allí?

miércoles, 17 de febrero de 2016

#2

Conocemos lo que nos dejan conocer. Y en base a eso, ¿nos creemos la historia que nos muestran?
En una historia siempre hay dos versiones. En una guerra siempre hay dos versiones.
Vencedores o vencidos.

Reconstruimos los hechos en base a los datos que nos pueden transmitir. Literatura, cine, música... Pero todos ellos son solamente una mera construcción. No es la realidad. ¿Cómo podemos juzgar algo que no vivimos? ¿Cómo podemos afirmar 'conocerlo' solamente con los datos que nos han llegado? Además, datos parciales. Nada está completo y es imposible conocer a ciencia cierta todo lo que pasó en una guerra. Las causas pueden parecer unas, pero bien pueden ser otras que traten de ocultar. Además, tenemos que tener en cuenta la lejanía o cercanía de los hechos (de tiempo y de lugar). ¿Cuánto tiempo ha pasado? ¿Cómo ha podido alterarse la información en ese lapso de tiempo? Además, tenemos que tener en cuenta que actualmente, no nos vamos a enterar nada a no ser que lo hagamos a través de los medios de comunicación, y eso ya es un filtro. Un filtro que puede cambiar una palabra, una frase, una acción entera. Información parcial, desinformación. Alteración de la historia, por tanto.

Lo que vengo a decir, es que no hay nada puro a no ser que lo vivas desde dentro.

No vas a saber lo que es estar en la guerra hasta que no participes en una.

No vas a saber lo que es la opresión hasta que no la vivas.

No vas a saber lo que es un atentado hasta que no estés presente.

Los medios pueden victimizar, engrandecer, tender al sensacionalismo. Los medios los controlan personas, las personas tienen opiniones propias; todo se altera, todo se retuerce. Nada llega al final puro.
Podemos tratar de escribir sobre ello: podemos hablar de la opresión negra sin ser realmente negros, podemos hablar del problema de los refugiados sin serlo, podemos hablar de la IIGM y ponernos en cualquier bando; todo ello sin sufrirlo realmente. Ciertamente, podemos llegar a construir una historia verídica, pero parcial, alterada. Impura.


Lo mismo pasa con las personas.
Podemos formarnos ideas de ellas, imágenes, conocer sus gestos, formar prejuicios. Pero la idea que te formes nunca se va a corresponder realmente con lo que son. Nunca poseeremos un conocimiento puro sobre ellas. Nunca vas a poder estar en su cabeza. Nunca vas a poder saber si mienten, si dicen la verdad, si sus intenciones son buenas, o no. Nunca. Da miedo el poder llegar a pasar toda una vida con una persona y no conocerla realmente.

Porque no se puede. 

sábado, 6 de febrero de 2016

#1

Daño. 
Dolor.
Dolor.
Daño.
Tú que haces.
Y yo qué causo.

Somos humanos, y como tales, tenemos miedo. 

Miedo, 

esa sensación ante lo desconocido, que dispara nuestros niveles de adrenalina, que agudiza los sentidos.

Miedo. 

Tenemos miedo a estar solos, a ser olvidados, a fracasar, a que nos traicionen, a que nos aplasten. A ser olvidados, olvidados.
Pero sobretodo,
tenemos miedo a la muerte.
¿O no?
Y al qué viene después,
¿o no? 

Una cuestión que me tortura constantemente es la de la muerte. Y la de la vida, vaya, que van de la mano. Desde el momento en el que nacemos, empezamos a morir. 
Empezamos. A. Morir.
Si lo piensas, nada tiene sentido entonces. Todo se resume en una cuenta atrás. En esperar, esperar, y esperar. 
Un año más, 
o un año menos.
¿Para qué vas a luchar si al final te van a olvidar? ¿Para qué esforzarse en construir una vida que se va a acabar? Sin importancia, irrelevante, trivial.
Quizá sería mejor que nos educaran sin el conocimiento de la muerte. Que nos creyéramos invencibles, inmortales. Con la creencia de que cualquier cosa que hagamos nos permitirá seguir existiendo, por lo tanto, arriesgaríamos, viviríamos, seríamos felices.
La muerte no nos acecharía, porque no existiría en nuestra consciencia. No tendríamos miedo.

Dicen que el daño es evitable, que es la dimensión humana del mal. No comprendo, ¿la muerte es mal o daño? Podría ser daño si mueres de un accidente de tráfico por haber bebido alcohol y conducir. Podría haberse evitado. Pero puede ser mal cuando mueres porque tu cuerpo ya no puede más, porque ya has vivido tanto tiempo que tu corazón se ha cansado de bombear. No se puede evitar, entonces, ¿es mal? Es la naturaleza, es la biología, estamos determinados a morir, estamos construidos así. En cualquier caso, podríamos afirmar que esa persona que murió en un accidente de tráfico por haber bebido, iba a morir tarde o temprano. Entonces, ¿es mal?

Recuerdo un tipo de dolor que solo puede ser causado por la muerte. El cáncer. 
Cáncer, ¿fuiste daño o fuiste mal? 

Te recuerdo a ti, en aquella camilla del hospital. 
Hospitales,
destructores de sueños y matadores de esperanzas. Pasaba el tiempo, y me limitaba a ver caer una a una las gotas en el catéter, conectado a tu frágil brazo, esperando. Esperar, solo queda esperar. El último suspiro, el último latido. 
Los segundos se convertían en horas, y los minutos en días. El cielo se cubrió con su pijama de estrellas y su gorro de luna, y yo solo deseaba salir de allí, contigo. Esto ya no formaba parte de la vida, era la constante cuenta atrás acentuada, sufrimiento, dolor y oscuridad. Que te iba consumiendo por dentro. Que te consumió por dentro. 


Sin embargo, jamás olvidaré el daño que puede llegar a causar el ser humano. Y el miedo que me da, que todos somos humanos. Tenemos consciencia, ADN humano, memoria, recuerdos, capacidad para pensar, somos humanos, (somos iguales). Me asusta que de un modo u otro, podemos causar el mismo daño.


                        

  



Auschwitz, Septiembre 2013.









Una experiencia que hay que vivir, pero que no volvería a repetir. 

El mundo se te viene encima con solo recordar lo que allí pasó no tanto tiempo atrás. Casi puedes visualizar a los judíos tratando de dormir en las barracas. Casi puedes oler la carne quemada. Casi puedes sentir la desesperación.
Te hace darte cuenta de lo complicadas que somos las personas.
Un florista puede pasar toda su vida inadvertido, en su tienda de flores, con su familia. Irrelevante para el resto del mundo. 
Sin embargo, un pintor fallido puede ser recordado por crear el genocidio más inhumano a lo largo de nuestra historia.
Y ser recordado siempre.