Desde pequeña siempre he querido ser escritora. Veía
mágico eso de teclear y crear historias. Simplemente crear. Era mágico eso de
que con un conjunto de letras y palabras crearas cosas de la nada, crearas
personajes, historias, tramas, emociones, sentimientos. Podías crear lo que tú
no eras, lo que querías ser pero no llegarías a ser nunca. Podías escribir como querías que fuera tu
alrededor, como querías que fuera la gente, como querías que te tratasen.
Podías crear mentiras que parecieran reales. Porque eran reales.
Lo que me aterra a la hora de escribir son las
decisiones. El 'cómo seguir'. Cuando llego a un punto de una historia y no sé
qué rumbo tomar. Me da miedo elegir mal el destino de un personaje y llegar a
escribir una historia que no quiero escribir, una historia que me decepcione. Por
eso siempre me quedo atascada. Cuando llego a una encrucijada no soy capaz de
resolverla, no soy capaz de decidir y no continúo. Me parece demasiada
responsabilidad, parece que decido sobre la vida de alguien, de alguien que me
pertenece. Mi personaje. Creo que debo dejar esto atrás. Empezar a decidir y
crear historias de verdad. Dejar de tener miedo al resultado, pero pensar bien
el camino.
Por eso supongo que me gusta más escribir que estar
aquí. Aquí de verdad, como persona. Aunque también creo que la forma en la que
escribo es como soy. No sólo a la hora de escribir, las expresiones que uso,
mis ideas, no. La construcción, las decisiones. Así soy. No sé hacer
decisiones. Bueno, no sé tomar decisiones. Las decisiones no las tengo que
hacer, ellas están ahí, yo tengo que tomarlas. Pero no las tomo. Simplemente me
dejo llevar. Supongo que ahí es donde se mezcla mi forma de escribir y mi forma
de ser. Siempre me bloqueo ante las encrucijadas. No soy capaz de tomar
decisiones importantes que me afecten, porque pueden cambiar mi vida y llevarme
a un final decepcionante. Me convierto en un personaje de mi propia historia, y
a la vez soy un narrador inseguro que no sabe hacia dónde dirigir la historia. No
soy un narrador omnisciente, y eso me frustra. ¿Y cómo resuelvo esta
encrucijada?
Supongo que debo empezar por resolver la literatura,
y quizá en algún momento la ficción deje de superar a la realidad.
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