En estos últimos días he visto llorar a mi madre más que nunca.
MARTES
Bruselas. Cuánto dolor, cuánta sangre, cuánta rabia.
Motivos ininteligibles que causan consecuencias de muerte.
Pero no, no somos tan hipócritas. Esto pasa todos los días, en Siria, Palestina, Turquía.
Y nadie llora.
Nadie lo saca por la tele.
Nadie llora por esos refugiados que huyen cada día de toda esta masacre.
Nadie llora.
Pero mi madre sí.
Pero mi madre llora por su hijo.
Por mi hermano.
Que se marchó hace 4 años a Bruselas, a buscar una vida mejor, porque el país que le había dado cobijo durante 24 años no era capaz de proporcionársela.
Mi madre llora por tanto dolor, por el no saber donde está. Mi madre llora porque no le dejan salir de casa, no le dejan ir a trabajar. Mi madre llora porque no le dejan salir por si vuelven a atentar.
Y mi madre ve la televisión. Y repetición de muerte, repetición de masacre, repetición de tortura.
Y mi madre llora.
Porque piensa que le podría pasar a él.
Y mi madre llora.
Porque piensa que le puede pasar a él.
Mi madre llora porque no sabe cuándo lo pueda volver a ver.
Dicen que mañana abrirán los aeropuertos.
MIÉRCOLES
Mi madre sigue llorando.
En la tele dicen que hoy y mañana permanecerán los aeropuertos cerrados.
Ha desecho las camas que tenía preparadas para mi hermano y su novia.
Ha perdido la esperanza que le quedaba por verlo.
Yo le dije que la esperanza es lo último que se pierde, pero no me escuchó.
Mi madre guarda los regalos, congela los pasteles. Se da por vencida.
Por la calle todos le preguntan '¿Y tú hijo? ¿Y tú hijo? ¿Está bien? ¿Va a poder venir al final? ¿Cuánto llevas sin verlo?'.
Y ella se desmorona.
Y yo tengo que recoger sus cachitos, y decirle que todo va a salir bien. Que vendrán pronto.
Lo importante es que estén bien.
Vamos a casa de mi tía. Allí esta mi prima, con su hija.
Mi prima le dice a su hija: 'Mira la tía Mimi, ve a darle un beso que está triste'. Y la pequeña lo hace.
Y mi madre vuelve a derrumbarse.
Y la pequeña no sabe qué está pasando.
Y yo pienso en todos los otros niños que no tienen tanta suerte.
Y me derrumbo.
Llegamos a casa.
Mi hermano nos dice que ya es imposible.
Los aeropuertos permanecerán cerrados hasta el Sábado.
JUEVES
Mi madre sigue viendo la televisión cómo una especie de auto-tortura.
Desayuno y cambio de canal. Pero ella vuelve a poner las noticias.
Quiere ver si hay novedades.
No hay novedades.
La gente pregunta si sabemos algo más.
No sabemos nada más.
Ahora mi madre se derrumba por dentro porque ya no le quedan fuerzas para hacerlo por fuera.
Me pongo al ordenador, hay mensajes de mi hermano.
'9:35. Al final nos han podido cambiar el vuelo y salimos desde otro aeropuerto. Estad a las 20:15 en Madrid, no se los digas todavía a mama que se va a volver loca.'
Cómo quiere que no se lo diga.
Hasta yo me vuelvo loca.
Se lo digo.
Se vuelve loca.
Llama a todo el mundo.
Y se estresa, porque tiene que volver a preparar todo.
Y llora, pero está contenta.
Hacía mucho que no la veía llorar de felicidad.
Y eso está bien.
Yo soy una persona muy negativa. Decía que la esperanza es lo último que se pierde, y que al final todo iba a salir bien.
Me alegro de no haber sido negativa por una vez en la vida.
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