Conocemos lo que nos
dejan conocer. Y en base a eso, ¿nos creemos la historia que nos muestran?
En una historia
siempre hay dos versiones. En una guerra siempre hay dos versiones.
Vencedores o vencidos.
Reconstruimos los hechos en base
a los datos que nos pueden transmitir. Literatura, cine, música... Pero todos ellos son solamente una mera construcción. No es la realidad. ¿Cómo podemos juzgar
algo que no vivimos? ¿Cómo podemos afirmar 'conocerlo' solamente con los datos
que nos han llegado? Además, datos parciales. Nada está completo y es
imposible conocer a ciencia cierta todo lo que pasó en una guerra. Las causas
pueden parecer unas, pero bien pueden ser otras que traten de ocultar. Además,
tenemos que tener en cuenta la lejanía o cercanía de los hechos (de tiempo y de
lugar). ¿Cuánto tiempo ha pasado? ¿Cómo ha podido alterarse la información en
ese lapso de tiempo? Además, tenemos que tener en cuenta que actualmente, no nos
vamos a enterar nada a no ser que lo hagamos a través de los medios de comunicación,
y eso ya es un filtro. Un filtro que puede cambiar una palabra, una frase, una
acción entera. Información parcial, desinformación. Alteración de la historia,
por tanto.
Lo que vengo a decir, es que no
hay nada puro a no ser que lo vivas desde dentro.
No vas a saber lo que es estar en
la guerra hasta que no participes en una.
No vas a saber lo que es la
opresión hasta que no la vivas.
No vas a saber lo que es un
atentado hasta que no estés presente.
Los medios pueden victimizar,
engrandecer, tender al sensacionalismo. Los medios los controlan personas, las
personas tienen opiniones propias; todo se altera, todo se retuerce. Nada llega
al final puro.
Podemos tratar de escribir sobre
ello: podemos hablar de la opresión negra sin ser realmente negros, podemos
hablar del problema de los refugiados sin serlo, podemos hablar de la IIGM y
ponernos en cualquier bando; todo ello sin sufrirlo realmente. Ciertamente, podemos llegar a construir una historia verídica, pero parcial, alterada. Impura.
Lo mismo pasa con las personas.
Podemos formarnos ideas de ellas, imágenes, conocer sus gestos, formar
prejuicios. Pero la idea que te formes nunca se va a corresponder realmente con lo que son. Nunca poseeremos un conocimiento puro sobre ellas. Nunca vas a
poder estar en su cabeza. Nunca vas a poder saber si mienten, si dicen la
verdad, si sus intenciones son buenas, o no. Nunca. Da miedo el poder llegar a
pasar toda una vida con una persona y no conocerla realmente.
Porque no se puede.
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